✍️ El destino de las casas antiguas acaba de cambiar (lo que tenés que saber)

El fin de una traba histórica y un cambio normativo inesperado abre la puerta a nuevos negocios. ¿Tu propiedad está en la lista?

Una casa declarada de valor patrimonial ya no es sinónimo de pérdida: Rosario redefinió las reglas y ahora conservar patrimonio también puede ser rentable.

Una casa declarada de valor patrimonial ya no es sinónimo de pérdida: Rosario redefinió las reglas y ahora conservar patrimonio también puede ser rentable.

Escuchá la nota completa
Listo para reproducir
Una casona antigua en el centro de Rosario, fachada imponente, molduras que cuentan otra época… y un cartel: “se vende” que duerme desde hace años. El propietario quiere avanzar. El mercado no responde. El Estado exige conservar. Los costos no cierran. La tensión crece.

Durante décadas, el patrimonio histórico fue, para muchos dueños, una carga silenciosa. Un inmueble que no se podía demoler, ampliar ni adaptar con libertad. Una vivienda valiosa desde lo simbólico, pero incómoda desde lo económico.




¿Por qué Rosario necesitaba cambiar las reglas del patrimonio ahora?

Porque el modelo anterior estaba agotado. Y el mercado lo sabía.

La normativa histórica  basada en la Ordenanza 8.245 protegía edificios, pero no ofrecía soluciones económicas reales. El resultado fue paradójico: inmuebles protegidos abandonados, fachadas deterioradas y propietarios atrapados entre multas, restricciones y costos imposibles.

La inflación, el aumento de expensas, los impuestos urbanos y la falta de crédito terminaron de empujar el problema. Mantener una propiedad histórica sin herramientas financieras se volvió inviable.

El nuevo marco reconoce algo que antes se evitaba decir: sin sostenibilidad económica, no hay preservación posible. Y desde ahí construye una lógica distinta.


¿Qué es el Plan de Sostenibilidad Patrimonial (PSP) y qué busca realmente?

El PSP no es una sola ordenanza. Es un paquete normativo aprobado a través de normas como la 10.838, 10.850 y complementarias, que modernizan el sistema de protección patrimonial en Rosario.

Su objetivo central es claro: evitar que los edificios históricos se sigan deteriorando o quedando fuera del mercado.

Para lograrlo, el plan introduce una mirada más flexible, más integrada al mercado inmobiliario actual. No elimina la protección, pero la redefine. Cambia el foco: de prohibir a gestionar.

En otras palabras, el patrimonio deja de ser solo un límite y pasa a ser un activo que puede ponerse en valor.

$ads={1}

Derechos de Edificación Transferibles (DET): la herramienta que cambia el juego

Acá está el corazón del cambio. Y también el punto que más interés genera entre propietarios e inversores.

Los Derechos de Edificación Transferibles (DET) permiten que un inmueble patrimonial -que no puede construir en altura o ampliar- transfiera esa capacidad constructiva a otra parcela.

¿Cómo funciona en la práctica?

Imaginemos una casona protegida en un corredor urbano. Su dueño no puede levantar pisos. Pero esa capacidad no se pierde: se transforma en un derecho transferible.

El proceso incluye:

  • Un acuerdo entre el propietario y el Municipio.
  • La firma de un Convenio Patrimonial.
  • La emisión de un Certificado DET.

Ese certificado puede:

  • Usarse en otro terreno del mismo propietario.
  • Venderse o transferirse a un desarrollador.

Resultado: el propietario obtiene un beneficio económico concreto sin tocar el edificio histórico. Y el mercado suma una herramienta nueva para planificar proyectos.

Pocos lo advierten, pero esto introduce un activo negociable donde antes había solo restricciones.




¿Qué pasa con el inventario y las categorías de protección?

Otro cambio clave. El nuevo marco actualiza y reorganiza el inventario de bienes protegidos. Se corrigen errores históricos, se incorporan más inmuebles y se ordenan categorías que antes eran confusas o rígidas.

Las nuevas categorías de protección simplifican el sistema y permiten distintos grados de intervención. No todo queda congelado. No todo se puede tocar. Pero ahora hay matices.

Esto impacta directamente en:

  • Tasaciones inmobiliarias.
  • Decisiones de compra y venta.
  • Proyectos de refuncionalización (vivienda, oficinas, usos mixtos).

Una propiedad histórica ya no es automáticamente inviable. Depende de su categoría, su ubicación y las herramientas que pueda activar.


Participación privada: ¿Quién paga la conservación ahora?

Durante años, la pregunta fue incómoda: ¿Quién se hace cargo del costo de preservar? El PSP responde: la conservación es una responsabilidad compartida.

Las nuevas ordenanzas fomentan la participación privada y establecen que los propietarios deberán aportar al menos el 50% del costo de las restauraciones, especialmente en fachadas.

Pero hay una diferencia sustancial: ahora existen incentivos y mecanismos de compensación. No se trata solo de pagar, sino de invertir con retorno posible.

Además, se está trabajando en mecanismos de garantía que den previsibilidad a quienes se comprometan con obras de puesta en valor. Acá suele estar el problema en otras ciudades. Rosario intenta anticiparse.

$ads={2}

El Fondo de Preservación: cuando la fachada vuelve a importar

El Fondo de Preservación Patrimonial no es nuevo, pero el PSP potencia su uso estratégico.

Este fondo se orienta especialmente a:

  • Restauración de fachadas.
  • Intervenciones visibles en el espacio público.
  • Proyectos que reactiven zonas degradadas.

Desde una lógica inmobiliaria, esto tiene un efecto claro: mejora el entorno, eleva valores y reactiva la demanda.




¿Qué significa todo esto para propietarios, compradores e inversores?

Para el propietario, cambia la conversación. Ya no se trata solo de “lo que no se puede hacer”, sino de qué alternativas existen.

Para el comprador, aparece un nuevo análisis: entender la categoría patrimonial, el potencial de DET, los costos reales y las oportunidades de valorización.

Para el inversor, se abre un escenario más sofisticado. Con reglas claras, instrumentos nuevos y un Estado que busca integrar, no expulsar.

No es un camino automático. Requiere asesoramiento, lectura fina de la normativa y estrategia. Pero el cambio es real.


Del patrimonio como problema al patrimonio como proyecto

El nuevo marco normativo no promete milagros. Pero sí algo más valioso: previsibilidad y herramientas.

La ciudad entendió que proteger sin sostener lleva al abandono. Y que el mercado inmobiliario, bien regulado, puede ser aliado de la conservación.

Para muchos inmuebles históricos, este puede ser el primer paso para volver a tener futuro. No solo memoria.




Preguntas Frecuentes



¿Qué es un inmueble patrimonial y cómo sé si el mío lo es?

Es una propiedad incluida en el inventario municipal de bienes protegidos. Se puede consultar en el Municipio o con asesoramiento técnico especializado.

¿Puedo vender un inmueble histórico sin problemas?

Sí, pero el comprador hereda las condiciones de protección. La normativa no impide la venta, pero sí regula su uso y posibles intervenciones.

¿Qué son los Derechos de Edificación Transferibles (DET)?

Son certificados que permiten transferir la capacidad constructiva de un inmueble protegido a otra parcela, generando un beneficio económico.

¿El Estado paga la restauración de edificios históricos?

No totalmente. El nuevo marco exige participación privada, generalmente del 50%, con apoyo del Fondo de Preservación y otros incentivos.

¿Este cambio puede aumentar el valor de una propiedad patrimonial?

En muchos casos, sí. Al habilitar usos, compensaciones y previsibilidad, el inmueble deja de ser un pasivo y puede ganar atractivo en el mercado.