✍️ La propiedad que nadie quería ni podía vender (y cómo logré hacerlo)

Vender no es suerte. Conocé el método secreto que usan los expertos para convertir un inmueble "invendible" en una historia de éxito.

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¿Tu casa lleva meses sin venderse? Descubrí cómo transformar una propiedad “invendible” en una oportunidad irresistible.


¿Tenés una propiedad que parece “engualichada”? Pasa el tiempo, subís y bajás el aviso, cambias de inmobiliaria, y nada. Ni una llamada seria, ni una visita con intención real. Casas que parecen invisibles, departamentos que se llenan de polvo digital en los portales, dueños que ya no saben si rezar o bajar el precio.

Pero te voy a decir algo: no existe lo invendible. Lo que existe es un diagnóstico errado. En este artículo voy a contarte cómo logré vender propiedades que parecían imposibles, paso a paso, que podés aplicar desde mañana mismo.




Primero lo primero: entender por qué no se vende

La mayoría de los propietarios empieza pensando: “Mi casa vale más”. Y ojo, no los culpo. Uno se encariña, recuerda los domingos en el patio, la cocina donde crecieron los chicos… Pero el comprador no compra recuerdos, compra potencial.

Cuando un inmueble no se mueve, suelo revisar tres cosas:

Precio: si está fuera del rango real, el aviso ni aparece en los filtros. Quedás fuera del radar.
Presentación: fotos oscuras, desorden, olor a encierro… la gente lo nota al segundo.
Ubicación o estado: a veces el barrio o el mantenimiento juegan en contra, pero incluso eso tiene salida si se comunica bien.

Pensemos en esto como cuando vendés un auto usado. Si lo publicás sucio, con precio de cero kilómetro y fotos de noche, ¿Qué pasa? Nadie llama. Bueno, en inmuebles es igual, solo que con cifras más grandes.


Bajá a tierra: diagnóstico honesto y ajustes inteligentes

Antes de volver a publicar, hay que hacer una revisión sin emociones. Sentate con un café, papel y birome, y anota todo lo que podría frenar la venta. Desde lo más obvio (humedades, pintura vieja, humedad en el baño) hasta lo más sutil (ruido de la calle, iluminación pobre, vista al muro del vecino).

Después, compará tu propiedad con otras similares que sí se hayan vendido. Si un departamento igual al tuyo, en la misma cuadra, se cerró en 95 mil y vos pedís 120 mil, hay un problema.

Y no, no es que “ese se regaló”. Es que el mercado te está marcando el camino. Los precios reales están donde se firman las escrituras, no en los avisos.

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Home staging: vender es hacer que se enamoren

Si nunca escuchaste el término home staging, no te preocupes: es simplemente preparar la propiedad para la conquista. Como cuando te vestís para una cita: seguís siendo vos, pero en tu mejor versión.

Te lo juro: el cambio es brutal. Pintura nueva, luz natural, orden, olor a limpio y espacios despejados. No necesitás gastar una fortuna. Un par de cortinas nuevas, unas plantas, un poco de color neutro… y listo.

Una vez ayudé a una familia a vender una casa que llevaba un año publicada. Cambiamos la iluminación, sacamos muebles grandes y mandamos fotos profesionales. ¿Sabés qué pasó? En dos semanas, tres visitas serias y una oferta firme. Misma casa, diferente presentación.

Moraleja: la gente compra lo que siente. Y eso entra por los ojos.




Precio justo: ni alto para soñar, ni bajo para arrepentirse

El precio es la clave del 80% de las operaciones. Y lo digo sin rodeos: ponerlo mal es matar la venta antes de empezar.

Cuando un aviso lleva meses sin movimiento, el algoritmo de los portales lo castiga. Pierde visibilidad, y los compradores ni lo ven. Por eso prefiero publicar con un valor competitivo desde el primer día y, si hace falta, dejar margen para negociar.

Un consejo: si querés “probar” con un precio alto, hacelo fuera de los portales, de boca en boca o en redes. Pero cuando salís al ruedo digital, salí con todo. Y recordá, el precio no es lo que vos necesitás sacar: es lo que el mercado está dispuesto a pagar hoy.


Marketing que venda, no que adorne

Una propiedad invendible necesita visibilidad inteligente, no más carteles. Publicar el aviso en 10 portales no sirve si las fotos son malas o si el texto suena genérico.

● Usá fotos profesionales, con buena luz, horizontes rectos y planos amplios.
● Escribí descripciones que cuenten una historia: “ideal para familia con chicos”, “perfecto para home office”, “terraza soñada para asados con amigos”.
● Aprovechá redes sociales: videos cortos, reels, testimonios. Hoy la gente decide desde el celular, no desde la vidriera.
● Y sobre todo: sé honesto. Decí lo bueno y también lo que hay que mejorar. La confianza vende más que el mármol.

Un anuncio bien armado puede duplicar las visitas.

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Pequeñas mejoras, grandes resultados

No hablo de tirar paredes. Hablo de esos detalles que el ojo comprador detecta al instante. Cambiar una grifería vieja, lijar una puerta que no cierra, pintar de blanco un dormitorio oscuro.

Te doy un ejemplo simple: en un departamento que tenía un olor persistente a humedad, bastó con ventilar, pintar, poner una lámpara cálida y un deshumidificador. Resultado: mas consultas, mas visitas y una nueva venta que se cerró.

Invertir unos pesos en estética es como poner perfume antes de salir. No cambia quién sos, pero cambia cómo te perciben.




Cuando todo falla: alternativas inteligentes

Si hiciste todo y el teléfono sigue mudo, no desesperes. Hay otras salidas:

Alquiler con opción a compra: genera ingreso mientras buscás el comprador ideal.
Venta a inversores: suelen comprar con descuento, pero rápido y sin vueltas.
Reconvertir el uso: un departamento oscuro puede ser estudio profesional, consultorio o Airbnb.
Escuchar propuestas: a veces el mejor negocio no es el más caro, sino el más conveniente.

Lo importante es no dejar que la propiedad se enfríe. Cuanto más tiempo esté publicada sin movimiento, más se devalúa su percepción.


El cierre: no existe lo invendible, existe lo mal planteado

Mirá, en mis años como corredor vi de todo: casas sin ventanas que se vendieron en días, terrenos olvidados que se transformaron en oportunidades, departamentos con mala energía que hoy están alquilados a pleno.

¿El secreto? Mirar la propiedad con ojos de comprador, no de dueño. Ser flexible, entender el momento del mercado y, sobre todo, tener una estrategia clara.

Porque vender no es suerte. Es método. Y si lo aplicás con coherencia, hasta el inmueble más complicado puede convertirse en una historia de éxito.




Preguntas Frecuentes



¿Cuánto tiempo es normal que tarde en venderse una propiedad?

Depende del tipo y la zona, pero si pasan más de 6 a 9 meses sin ofertas reales, algo está fallando: revisá precio, fotos o estrategia.

¿Conviene bajar el precio de entrada o esperar?

Conviene salir con un valor competitivo desde el día uno. Bajar después puede ayudar, pero el aviso ya habrá perdido fuerza.

¿Vale la pena invertir en arreglos antes de vender?

Sí, siempre que sean mejoras visibles y razonables. Pintar, limpiar, ordenar y cambiar iluminación genera un impacto inmediato.

¿Las fotos importan tanto?

Más de lo que creés. Hoy el comprador decide en 10 segundos si quiere ver la propiedad. Si la imagen no enamora, no hay segunda oportunidad.

¿Puedo vender sin inmobiliaria?

Podés, claro, pero un corredor experimentado aporta red de contactos, estrategia y negociación. No se trata solo de mostrar, sino de cerrar.