✍️ ¿Vas a pintar tu casa? Elegir mal al pintor te puede salir caro (guía rápida)

Pintar parece fácil hasta que... Te contamos qué preguntar, qué exigir en el presupuesto y cómo evitar los errores más comunes

Pintar es renovar la energía, cerrar etapas, empezar otras. Elegir bien al pintor no garantiza felicidad eterna, pero evita muchos dolores de cabeza.

Pintar es renovar la energía, cerrar etapas, empezar otras. Elegir bien al pintor no garantiza felicidad eterna, pero evita muchos dolores de cabeza.

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Pintar un inmueble parece simple. Brocha, rodillo, un balde de pintura y listo. Pero cualquiera que haya pasado por la experiencia sabe que no es tan así. El color no queda como en la muestra. Aparecen manchas. El olor dura días. El pintor no vuelve. O vuelve… pero tarde, apurado y con pocas ganas.

Buscar y contratar un pintor es, muchas veces, un pequeño acto de fe. Se mezcla la ilusión de ver la casa renovada con el miedo silencioso a que algo salga mal. Y cuando sale mal, no es un detalle menor: convivís con eso todos los días.




Antes de buscar: definí qué querés (aunque no seas experto)

El error más común es llamar a un pintor sin tener claro qué necesitás. Y no, no hace falta ser arquitecto ni decorador. Pero sí ordenar algunas ideas básicas.

¿Vas a pintar un departamento habitado o vacío? No es lo mismo.
¿Interior, exterior o ambos? Tampoco.
¿Querés solo “refrescar” o tapar humedad, grietas, manchas viejas? Ahí cambia todo.

Un pintor serio va a preguntarte esto. Si no lo hace, mala señal. Porque pintar no es solo pasar color: es preparar superficies. Y la preparación suele ser el 60% del trabajo.

Por ejemplo, una pared con humedad pintada sin tratamiento previo puede quedar linda dos semanas. Después, vuelve la mancha. Y la bronca.


Dónde conviene buscar pintores (y dónde no)

El boca en boca sigue siendo rey. Un vecino conforme vale más que diez publicaciones lindas en redes. Pero no es la única vía.

Opciones habituales:

▪️ Recomendaciones de amigos, familiares o consorcios.
▪️ Grupos barriales de Facebook o WhatsApp.
▪️ Plataformas de servicios (con reseñas reales).
▪️ Pinturerías: muchas recomiendan pintores que compran ahí.

Ojo con:

Avisos sin nombre, sin referencias, sin fotos reales
Pintor económico urgente” como única carta de presentación
Quien no puede mostrar trabajos anteriores

Un pintor no necesita un Instagram perfecto, pero sí algo que pruebe que pinta… y que termina.

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La visita a la obra: el momento clave que muchos subestiman

Nunca contrates sin visita previa. Nunca. Aunque sea un monoambiente. Aunque “ya pintó uno igual”. La visita es donde se define todo.

Ahí el pintor ve:

▪️ Estado real de paredes y techos.
▪️ Humedad, grietas, descascarados.
▪️ Alturas, accesos, dificultades.

Y vos ves:

▪️ Puntualidad.
▪️ Cómo habla del trabajo.
▪️ Si explica o esquiva.
▪️ Si mide, toca, mira con atención.

Un buen pintor no promete milagros. Te dice lo que se puede y lo que no. Y eso, aunque duela, suele ser una buena noticia.




Presupuesto: qué debería incluir (y qué no aceptar jamás)

Un presupuesto claro evita conflictos. Uno vago los garantiza.

Debería incluir:

Superficies a pintar.
Cantidad de manos.
Tipo y marca de pintura.
incluidas (o no).
Plazo estimado.
✅ Precio final o forma de ajuste.

Frases peligrosas:

“Después vemos”.
“Eso se arregla sobre la marcha”.
“Más o menos te va a salir…”.

En Argentina, con inflación y precios cambiantes, es lógico hablar de ajustes. Pero tiene que estar conversado antes, no después.


Materiales: no todo es lo mismo, aunque parezca

La pintura no es solo color. Es durabilidad, olor, limpieza, terminación. Y sí: hay diferencias enormes entre marcas y líneas.

Un pintor profesional suele recomendar marcas específicas. No porque tenga arreglo con la pinturería, sino porque ya sabe cómo responden.

Si el pintor compra los materiales, pedí factura o remito. No por desconfianza, sino por claridad.

Una pintura barata puede salir cara si a los seis meses hay que volver a pintar. Y eso nadie te lo devuelve.

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Tiempos, convivencia y pequeños acuerdos que evitan roces

Pintar mientras vivís en el lugar no es fácil. Polvo, olor, muebles corridos, ruido. Todo suma estrés.

Hablá antes de: horarios de trabajo, uso del baño, limpieza diaria y protección de muebles y pisos

Un buen pintor cuida la casa como si no fuera propia, pero casi. Y si algo se mancha, lo asume y lo arregla.

La confianza se construye en esos detalles chicos.




Pago: ni todo antes ni todo después

Lo más habitual es un anticipo para materiales y el resto al finalizar

Desconfiá de quien pide todo por adelantado. Y también de quien no acepta ningún anticipo: muchas veces es señal de desorden.

Si el trabajo es grande, se pueden pactar pagos por etapas. Lo importante es que quede claro. Por escrito, aunque sea un WhatsApp largo y bien detallado.


Cuando el trabajo termina: cómo saber si quedó bien

No mires solo el color. Mirá con luz natural y artificial. Desde lejos y de cerca.

Chequeá:

▪️ Manchas.
▪️ Chorreados.
▪️ Bordes prolijos.
▪️ Esquinas.
▪️ Puertas y marcos limpios.

Un buen pintor acepta correcciones razonables. No se ofende. Porque sabe que la casa no es una muestra: es donde vas a vivir.

Cuando todo está bien, se paga, se agradece y, si realmente quedaste conforme, se recomienda. Así se construye el famoso “pintor de confianza”.




Preguntas Frecuentes



¿Cuánto cobra un pintor en Argentina por metro cuadrado?

Depende de la zona, el estado de las paredes, la pintura y la complejidad. Los valores pueden variar mucho, por eso siempre conviene pedir más de un presupuesto.

¿Es mejor pagar por día o por trabajo terminado?

Por trabajo terminado. El pago por día puede extender plazos y generar tensiones innecesarias.

¿El pintor debe traer sus propias herramientas?

Sí. Rodillos, pinceles, lijas y elementos básicos deberían estar incluidos en su servicio.

¿Qué hago si el pintor no cumple los plazos?

Primero hablalo. Si no hay respuesta ni compromiso, es una señal de alerta. Por eso es clave acordar tiempos desde el inicio.

¿Conviene firmar un contrato?

Para trabajos grandes, sí. Para trabajos chicos, al menos dejá todo claro por escrito en mensajes: tareas, tiempos y pagos.