✍️ La llave térmica no avisa ¿Por qué salta justo cuando más la necesitás?
Se corta la luz y de repente, aparecen el silencio y la duda. Cuando la llave térmica salta, algo en casa está pidiendo atención urgente
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La próxima vez que escuches ese “clic” seco y la casa quede en silencio, tomalo como una advertencia. Puede ahorrarte problemas mucho más grandes. |
Estás cocinando, la pava eléctrica hirviendo, el aire prendido porque el calor no da tregua… y de golpe, oscuridad. Un segundo antes había ruido, vida. Un segundo después, nada. Caminás hasta el tablero, abrís la tapa y ahí está: la llave térmica abajo. Ese pequeño gesto mecánico que, sin decir una palabra, te deja una pregunta flotando en el aire: ¿Por qué salta la llave térmica?
No es solo un problema técnico. Es una interrupción que incomoda, que preocupa, que despierta cierta desconfianza en la casa que creías conocer de memoria. Entender qué hay detrás de ese “clic” no solo te devuelve la luz: también te devuelve tranquilidad.
Qué es la llave térmica y por qué cumple un rol clave
La llave térmica es como el guardián silencioso de la instalación eléctrica. No decora, no hace ruido, no pide protagonismo. Pero cuando actúa, lo hace para evitar algo peor. Su función es cortar el suministro eléctrico cuando detecta una sobrecarga o un exceso de temperatura en los cables.
En criollo: si la electricidad que circula es más de la que los cables pueden soportar, la llave dice “hasta acá” y baja. Prefiere dejarte sin luz antes que permitir un recalentamiento que termine en incendio.
No es caprichosa. Es preventiva. Y por eso, cuando salta, conviene escucharla.
Sobrecarga eléctrica: cuando la casa pide más de lo que puede
Este es el motivo más frecuente. Pasa mucho en hogares argentinos, sobre todo en verano o invierno. Acondicionador de aire, estufas eléctricas, microondas, horno eléctrico, pava, lavarropas. Todo junto. Todo al mismo tiempo.
La instalación eléctrica tiene un límite. Cuando lo superás, la corriente se acumula, los cables se calientan y la llave térmica actúa. Es como intentar que una sola manguera alimente a diez aspersores: en algún punto, el sistema colapsa.
Un detalle importante: no siempre salta apenas enchufás algo. A veces tarda minutos, incluso horas. Porque el calor se acumula de a poco, sin avisar.
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Instalaciones viejas: el pasado que pasa factura
Muchas viviendas en Argentina fueron construidas cuando el consumo eléctrico era otro. No existían los aires split en cada ambiente, ni los electrodomésticos que hoy consideramos básicos.
Cables finos, conexiones envejecidas, aislaciones resecas. Todo eso sigue ahí, detrás de las paredes, trabajando al límite. La llave térmica, en esos casos, no es el problema: es el último freno antes de un daño mayor.
Si vivís en una casa antigua o en un departamento con varios años encima y la térmica salta seguido, hay una señal clara: la instalación ya no acompaña el ritmo actual de consumo.
Cortocircuitos: cuando algo está definitivamente mal
A diferencia de la sobrecarga, el cortocircuito suele ser inmediato y más brusco. Enchufás algo y ¡pum!, se corta todo. Acá no hay acumulación lenta: hay un contacto indebido entre cables, una ficha dañada, un electrodoméstico en mal estado.
Puede ser un alargue viejo, un enchufe flojo, una resistencia quemada. Incluso un cable mordido por roedores, aunque suene exagerado. La electricidad no perdona errores.
En estos casos, volver a subir la llave sin revisar la causa es insistir en el problema. Y ahí es donde el riesgo crece.
La humedad: un enemigo silencioso
Baños, cocinas, lavaderos, terrazas. La humedad se filtra donde menos lo esperás. Y cuando entra en contacto con la instalación eléctrica, genera derivaciones y falsos contactos.
No siempre se ve. A veces está dentro de una caja de conexiones, detrás de un azulejo, bajo una losa. La térmica detecta esa anomalía y corta. No porque quiera molestarte, sino porque algo no está funcionando como debería.
Después de lluvias intensas o filtraciones recientes, este motivo aparece más seguido de lo que imaginamos.
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Llaves térmicas mal elegidas o desgastadas
No todas las llaves térmicas sirven para cualquier instalación. Cada una tiene una capacidad específica, medida en amperes. Si está mal dimensionada —más chica de lo necesario—, va a saltar incluso con consumos normales.
También se desgastan. Sí, aunque no lo parezca. Con los años, los mecanismos internos pierden precisión. Se vuelven más sensibles, menos confiables.
Una térmica que salta “porque sí” puede no estar leyendo mal la instalación, sino estar pidiendo jubilación.
El error común: subir la térmica sin pensar
Es un reflejo automático. Abrís el tablero, levantás la llave y seguís con tu día. A veces funciona. Otras, vuelve a saltar. Y vos insistís.
Ese gesto repetido, casi mecánico, puede ser peligroso. La térmica no es un interruptor común. Si actúa, hay una causa. Ignorarla es como tapar una alarma con una almohada.
Cuando el corte se repite, lo más sensato es frenar, desenchufar equipos, identificar qué estaba funcionando y, si el problema persiste, pedir ayuda profesional.
Cuándo preocuparse y cuándo actuar
Una térmica que salta de vez en cuando, en un pico de consumo puntual, puede ser entendible. Pero si el problema se vuelve habitual, algo está mal.
Ojo con estas señales:
▪️ Saltos frecuentes sin motivo claro
▪️ Calor excesivo en enchufes
▪️ Olor a plástico quemado
▪️ Chisporroteos o zumbidos
En esos casos, no es exageración llamar a un electricista. Es prevención. Es cuidado. Es entender que la electricidad, cuando falla, no da segundas oportunidades.
Preguntas Frecuentes
¿Es normal que la llave térmica salte con el aire acondicionado?
Sí, sobre todo si la instalación no está preparada para ese consumo o si hay otros equipos funcionando al mismo tiempo.
¿Puedo cambiar la llave térmica por una más grande para que no salte?
No es recomendable sin revisar la instalación. Podrías eliminar la protección y aumentar el riesgo de incendio.
¿Qué diferencia hay entre la llave térmica y el disyuntor?
La térmica protege contra sobrecargas y cortocircuitos. El disyuntor protege a las personas frente a fugas de corriente.
¿Una térmica que salta seguido está rota?
Puede estar fallando, pero también puede estar funcionando correctamente frente a un problema real en la instalación.
¿Cada cuánto conviene revisar la instalación eléctrica del hogar?
En viviendas antiguas, cada pocos años. Y siempre que aparezcan cortes frecuentes o señales extrañas.
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