Qué resolvió la Justicia en el conflicto entre vecinos
Un conflicto entre vecinos por los árboles y las plantas de un terreno terminó en la Justicia de San Nicolás. El juzgado ordenó a una mujer podar la vegetación, controlar los rebrotes y retirar parte de un árbol que crecía cerca de la medianera. Además, la condenó a pagar $2.705.307,61 para cubrir una parte del costo de las reparaciones.
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Para llegar a esa decisión, el tribunal tuvo en cuenta dos pericias: una agronómica, centrada en las plantas y sus raíces, y otra de ingeniería civil, que examinó el estado de las paredes. Los informes señalaron que la vegetación había contribuido al deterioro, aunque también detectaron problemas en la construcción del muro.
El juicio comenzó a partir del reclamo de un hombre de 55 años. Según sostuvo, las raíces y las ramas de las plantas de su vecina habían provocado roturas y rajaduras en la pared divisoria. También explicó que había levantado el tapial del fondo entre 15 y 20 centímetros dentro de su propio terreno para evitar problemas con la propiedad lindera.
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La mujer, de 66 años, rechazó la acusación y negó que sus plantas fueran las responsables de los daños. En su defensa, señaló que el muro tenía fallas de construcción y cuestionó una sobrecarga que, según dijo, había realizado el vecino. También afirmó que había cortado algunas plantas que podían generar inconvenientes antes de que comenzara el juicio.
Qué revelaron las pericias sobre las raíces y la medianera
El relevamiento agronómico encontró distintas especies distribuidas en tres sectores del terreno. Cerca de la calle había cinco troncos de casuarinas cortados a diferentes alturas, dos de ellos con nuevos brotes. En esa misma zona también había una enredadera y otras plantas ornamentales junto a la medianera.
En la parte intermedia del lote, el especialista identificó un jazmín de leche que crecía sobre una estructura vegetal y cuyas ramas pasaban por encima del muro hacia el terreno vecino. Al fondo encontró tuyas, una higuera silvestre y otra casuarina. En ese sector también había ramas que avanzaban sobre la propiedad del demandante.
El informe explicó que las raíces de un árbol pueden extenderse a una distancia similar al ancho de su copa. Eso no significa que puedan atravesar cualquier pared: si el hormigón está firme y no tiene daños, las raíces no suelen perforarlo por sí solas. Sin embargo, pueden aprovechar grietas o puntos débiles, crecer dentro de esas aberturas y empeorar el deterioro.
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La pericia de ingeniería civil detectó grietas, deformaciones y paredes fuera de su alineación. El especialista advirtió que esos problemas podían agravarse con el paso del tiempo. También concluyó que no había una sola causa: además de la incidencia de las raíces, el muro presentaba deficiencias constructivas, como refuerzos insuficientes, bases pequeñas y una fundación poco profunda.
Por qué la indemnización cubre el 40% de las reparaciones
Uno de los puntos centrales del fallo fue determinar cuánto habían influido las raíces en los daños. El juzgado entendió que habían contribuido al deterioro, pero que no eran las únicas responsables. Como también se encontraron fallas en la construcción de la medianera, el tribunal distribuyó la responsabilidad en lugar de exigirle a la propietaria que pagara todas las reparaciones.
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La reparación completa del muro tenía un presupuesto de $6.763.269,02. Sin embargo, la indemnización fijada fue de $2.705.307,61, una suma equivalente al 40% de ese total. El porcentaje refleja la parte del daño que el juzgado atribuyó a las raíces, de acuerdo con las conclusiones de la pericia de ingeniería.
El vecino también había reclamado por supuestos daños en cañerías, desagües y pisos, además de pedir una compensación por daño moral. Esos planteos no prosperaron. Para el juzgado, no había pruebas suficientes que demostraran los daños materiales adicionales ni una afectación concreta a la tranquilidad o al bienestar del demandante que justificara una indemnización por ese concepto.
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La resolución se enfocó en los problemas relacionados con la vegetación y los daños en la pared divisoria. Por eso, el tribunal no avanzó sobre otros desacuerdos entre los vecinos que aparecieron durante el expediente. Entre ellos figuraban cuestiones vinculadas con una ventana, chapas colocadas sobre el muro, ruidos de animales, insultos y una denuncia penal.
Qué deberá hacer la propietaria y cuál es el plazo
La sentencia establece que la mujer deberá cortar los rebrotes de dos casuarinas ubicadas cerca de la calle y podar el jazmín de leche para evitar que sus ramas vuelvan a pasar por encima de la medianera. También tendrá que recortar las ramas de las tuyas y de la higuera silvestre que se encuentran en el fondo del terreno.
La orden incluye, además, retirar una casuarina de la parte posterior del lote o cortar su tronco cerca de la base para frenar el crecimiento de las raíces. El juez aclaró que todos los trabajos indicados deberán realizarse desde el terreno de la propietaria, sin necesidad de intervenir desde la propiedad vecina.
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El fallo también reconoció el derecho del vecino a cortar las ramas que se extiendan sobre su terreno. La decisión contempla, por un lado, la obligación de la propietaria de mantener la vegetación bajo control y, por otro, la posibilidad de retirar las ramas que invadan el inmueble lindero.
La mujer tendrá diez días para cumplir con la poda, el retiro indicado y el pago de la indemnización, contados desde que la sentencia quede firme. Si no cumple dentro de ese plazo, la deuda devengará la tasa pasiva más alta del Banco de la Provincia de Buenos Aires hasta que se cancele.